
Por ello es que no existen los niños
De ojos herrumbrados llorando de hambre
Justo en el momento ecológico de tu eructo satisfecho
La indiferencia es tu primer arma poderosa
La segunda son tus genitales tibios
Todo lo que esta mente y este corazón acumula, procesa y regurguita para bien de todos. Es preferible que esto este escrito y no manchando las calles y tus manos.
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Tu sangre de tinta derramala en este cuenco abdomen