Chenechialia

Tus manos de corteza
Lastimadas por los colmillos ágiles de ropa por lavar
Tus ojos angustiados
De gemir el polvo de tus caminos afilados de grilletes
Tus abrazos tiernos
Huecos en espiral de tanto llorar la inhumana soledad
Tus senos lechosos
Manantial robusto de azucares para mis lenguas desérticas

El fraude de ser yo mismo tratando de exprimirme
Mi sexo extinto y ajeno a la urgencia de cumplirte

Y mi viejo semen agradecido
Recorriendo con la yema de sus dedos tibios
Tus labios de horizonte

Gracias

Abriste la jaula
Comienza la noche a meterse en mis venas

Ahora yo soy al acecho

Aqui también hay pus

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